Soler y Rosario, determinantes para Atlanta

HOUSTON – Cuando los Bravos adquirieron a cuatro jardineros en julio—Jorge Soler, Eddie Rosario, Adam Duvall y Joc Pederson—para tratar de contrarrestar la falta que hacía Ronald Acuña Jr. tras la lesión del venezolano, jamás pudieron haber imaginado los aportes de cada uno de los cuatro para ganar un título de Serie Mundial.

En el caso del puertorriqueño Rosario y del cubano Rosario, el resultado fue de ensueño. No sólo causaron un impacto en la recta final de la campaña regular para ayudar a Atlanta a ganar el Este de la Liga Nacional, sino también fueron Jugadores Más Valiosos en la Serie de Campeonato de la L.N. y la Serie Mundial, respectivamente.

Con el triunfo de los Bravos el martes en el Juego 6 sobre los Astros para conquistar su primera corona desde 1995, fue Soler—como Rosario hace una semana y media por lo hecho contra los Dodgers en la SCLN—que recibió el reconocimiento de JMV del Clásico de Otoño.

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“Me siento muy orgulloso de mí mismo”, dijo Soler, cuyo kilométrico jonrón de 466 pies en la tercera entrada el martes frente al venezolano Luis García puso a los Bravos en camino a la victoria el martes. “Gracias a Dios por la oportunidad que me ha dado. Gracias a mi familia y a todos los fanáticos que nos apoyan en todos los que vamos”.

Oportunidad es precisamente lo que les llegó a Soler y Rosario cuando llegaron a Atlanta desde Kansas City y Cleveland, respectivamente. El primero bateaba apenas 192/.288/.370 cuando fue canjeado, a la vez que el segundo—lesionado en el momento de su cambio—había producido apenas .254/.296/.389.

Sin embargo, vistiendo el uniforme de los Bravos, tuvieron OPS de .882 y .903, respectivamente.

“Aquí era el destino”, comentó Rosario, envuelto en la bandera de Puerto Rico, tras la victoria de los Bravos. “Creía que iba a estar bien lejos al principio del año. Creía que nunca iba a poder llegar aquí, pero mírame aquí.

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“Aquí era que yo iba a ganar mi campeonato. Dios lo quiso así y mírame, disfrutando mi campeonato. Dios tiene un propósito para uno, cuando uno es bueno y trabaja fuerte. Nunca dejé de creer en mí”.

Rosario dio un total de 23 hits en esta postemporada, a sólo dos del récord de la franquicia de Atlanta (Marquis Grissom, 1996). En la SCLN, bateó .560 con tres cuadrangulares y nueve empujadas.

De su parte, en la Serie Mundial, Soler—quien padeció COVID-19 hace un par de semanas—disparó tres bambinazos con OPS de 1.191 ante los Astros.

“Es un talento impresionante”, dijo acerca de Soler el coach de bateo asistente de los Bravos, el mexicano Roberto “Bobby” Magallanes. “Sus números en Kansas City no son lo que es él y agarramos los beneficios de eso”.

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Soler, quien también fue parte del equipo campeón de los Cachorros en el 2016, es el segundo cubano en ser JMV de una Serie Mundial, después de Liván Hernández con los Marlins en 1997.

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